Rocío de septiembre en la piel

 


 

 

A mis huesos,

te los doy envueltos

en celofán y creo

que si no estás

el día en que me muera

igual viajaré a abrazarme

a tus dulces tetas

pues no podrías temerle

al espectro del reo

que se dormía en tu pelo

después de verte saltando

desde abajo

Ho enfermo, deseo

mi último instante

pasarlo dentro de tu cuerpo

al que he tratado

de modo violento

mas no lamento haber sido un perro

que lamió tus pies

sangró tu piel

tragó tu miel

Atrapando mariposas

escondidas en tu concha,

revelo un sádico reflejo;

ya nunca podré recordarte muda,

porque al cerrar los ojos

escucho la música jadeante

te imploro y te tomo

de tu frágil cuello

¿Acaso no estamos a mano?

Lo digo,

no lo sé;

es que por ti yo muero


ARTE: E. Munch


Comentarios